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La bacteria Streptococcus pneumoniae cobra muchas vidas cada año en muchos países. Generalmente se piensa que es una enfermedad de las personas mayores, sin embargo afecta también a los niños. Cada año causan enfermedades invasivas (principalmente infección sanguínea o “bacteremia”), meningitis (inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal) y la población de niños menores de un año es la más afectada. Además, los neumococos causan entre un 25% y un 40% de las infecciones del oído medio en los niños. Todos los niños son susceptibles a la infección neumocócica, pero algunos grupos presentan un índice más elevado de la enfermedad como los niños que padecen algunas enfermedades tales como anemia de las células falciformes o infección por VIH, o que no poseen un bazo funcional. La enfermedad puede ser transmitida por cualquier persona infectada, incluso si no muestra síntomas. Las infecciones neumocócicas son más comunes durante el invierno y principios de la primavera. El tratamiento de las infecciones neumocócicas con antibióticos daba buenos resultados, pero se está haciendo más resistente a estos medicamentos, lo cual hace que la vacunación adquiera mayor importancia. Prevención La vacuna antineumocócica conjugada es la segunda parte de un ataque doble contra la meningitis bacteriana (la vacuna contra el Hib es la primera). Hasta no hace mucho, la vacuna antineumocócica se recomendaba principalmente a los adultos mayores de 65 años y su uso no estaba autorizado en los niños menores de dos años. Esto se debe a que la única vacuna disponible (la vacuna antineumocócica “con antígenos polisacáridos”) no es muy efectiva en los niños pequeños. Ahora se ha autorizado el uso de otro tipo de vacuna (vacuna antineumocócica “conjugada”), la cual es efectiva en los niños menores de dos años y finalmente es posible prevenir la infección neumocócica en este grupo de edad. Proporciona inmunidad contra las cepas de bacterias neumocócicas que causan la mayor parte de las infecciones serias en los niños. Esta vacuna debe prevenir la mayor parte de los casos de meningitis y bacteremia causados por las bacterias neumocócicas. Sin embargo, existen otras causas de bacteremia y meningitis, y esta vacuna no los previene. Tampoco previene todas las infecciones del oído. En Latinoamérica se está tratando de implementar la vacuna que cubra más cepas invasivas. La vacuna antineumocócica conjugada generalmente no se administra a los niños mayores de cinco años. Los niños mayores que necesitan protección de la infección neumocócica (aquellos con enfermedades crónicas o sistemas inmunológicos comprometidos) pueden recibir la vacuna con antígenos polisacáridos, o podrían recibir una serie que incluya ambas vacunas. Su doctor o personal clínico le podrán indicar si sus hijos mayores necesitan protección de la infección neumocócica. La vacuna antineumocócica puede administrarse al mismo tiempo que otras vacunas infantiles. Efectos secundarios de la vacuna antineumocócica Debido a que la vacuna conjugada es nueva, los únicos datos de seguridad provienen de pruebas clínicas. Los efectos secundarios observados hasta el momento son principalmente reacciones locales leves (enrojecimiento o sensibilidad en el lugar de la inyección) o fiebre leve. La frecuencia de estas reacciones varía de un estudio a otro, el nivel más elevado observado hasta el momento es de alrededor de 40% de las personas a las que se administró la vacuna. Las reacciones más serias, como llanto prolongado y convulsiones febriles (convulsiones causadas por la fiebre) se observaron sólo en raras ocasiones en estos estudios y podrían no haber sido causadas por la vacuna. Al igual que cualquier otra vacuna o medicamento, la vacuna antineumocócica podría en teoría desencadenar una reacción grave en aquellas personas alérgicas a alguno de sus componentes. Pero las reacciones alérgicas graves a las vacunas infantiles son muy poco frecuentes (se calcula que ocurre una por cada millón de dosis) y no se ha sabido de ningún caso en el que un niño haya muerto por una reacción alérgica a una vacuna. Precauciones Existen varias razones por las que un médico podría posponer la administración de la vacuna a un niño, o decidir no administrarla en lo absoluto: • Cualquier niño que luego de recibir una dosis de la vacuna antineumocócica haya tenido una reacción alérgica que haya puesto en peligro su vida no debe recibir otra dosis. • Cualquier niño que sufra una enfermedad moderada o severa el día en que se ha programado administrar la vacuna u otras vacunas debería posponerla hasta que se haya recuperado. Si el niño experimenta cualquier problema serio o poco común después de recibir la vacuna o cualquier otra vacuna, póngase en contacto con su pediatra o solicite atención médica inmediatamente.
Adaptado de la Guía para los padres sobre las vacunas infantiles http://www.cdc.gov/spanish/inmunizacion/Parents-Guide-s.htm Artículo Publicado el: 28/02/2005
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