¿Existe
una relación entre el autismo y las vacunas?
¿Por qué hay personas que piensan que las
vacunas pueden ser la causa del autismo?
Algunos padres y familiares de niños con autismo piensan
que es la vacuna triple vírica (paperas, sarampión y
rubéola) la causa del autismo de sus hijos. Estos padres
han declarado que sus hijos eran “normales” hasta que se
les dio la vacuna triple vírica. Después de recibir la
vacuna comenzaron a mostrar síntomas de autismo. Ya que
los síntomas del autismo empiezan a manifestarse
alrededor del mismo tiempo en que recibieron la vacuna
triple vírica, los padres y familiares ven a la vacuna
como la causa del autismo. No obstante, solamente porque
ambos eventos ocurren alrededor del mismo tiempo no
significa que el uno provoca al otro. Aunque los niños
reciben muchas otras vacunas además de la triple vírica,
éstas no han sido identificadas como posibles causas del
autismo.
Un pequeño estudio sobre la enfermedad del colon y el
autismo publicado por Wakefield y sus colegas en 1998
(Wakefield y colegas 1998) reforzó las
creencias y observaciones de estos padres. Los autores
del estudio sugirieron que había un lazo entre la vacuna
triple vírica y el autismo. Este estudio no incluye
ningún ensayo científico que investigue si ese vínculo
realmente existe. Para hacer esta sugerencia, los
autores se basaron en los informes de los padres y
familiares de 12 niños con autismo que formaron parte
del estudio. El estudio no proporcionó pruebas
científicas de la existencia de una conexión.
Desde la publicación de este estudio en 1998, se han
publicado varios otros estudios que sugieren que hay un
lazo entre la vacuna triple vírica y el autismo
(Singh
y colegas 1998;
Horvath y colegas 1999;
O´Leary y colegas 2000;
Wakefield y colegas 2000;
Kawashima y colegas 2000), pero ninguno de
ellos provee pruebas científicas de la existencia de tal
vínculo.
Hasta la fecha no hay ninguna prueba científica
definitiva que cualquier vacuna o combinación de vacunas
pueda causar el autismo. Es importante saber que las
vacunas en realidad ayudan al sistema inmunológico a
defender al cuerpo.
¿Por qué muchos médicos y científicos opinan que la
vacuna triple vírica no ocasiona el autismo?
En el 2000, el
Instituto de Medicina (IOM) de la
Academia Nacional de Ciencias, por un pedido
de los
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades
(CDC) y de los
NIH, realizó una revisión de toda la
evidencia relacionada con la vacuna triple vírica y el
autismo. Este panel independiente examinó los estudios
completados, los estudios que se estaban realizando, los
informes médicos y científicos publicados, y el
testimonio de expertos para evaluar si había un vínculo
entre el autismo y la vacuna triple vírica. El
IOM concluyó que la evidencia examinada no
indicaba que existiera una conexión entre el autismo y
la vacuna triple vírica. Estas y otras conclusiones de
la revisión del
IOM fueron publicadas en abril del 2001 (Immunization
Safety Review Committee 2001 [Comité de
Revisión del 2001 sobre la Seguridad de la
Inmunización]).
También en el 2000, la
Academia
Americana de Pediatras (AAP) una organización
profesional para pediatras con más de 55.000 miembros,
sostuvo una conferencia sobre la vacuna triple vírica y
el autismo. Padres de familia, científicos y
profesionales presentaron información sobre este tema a
un panel multidisciplinario de expertos. Basándose en
esta revisión, la
AAP
también encontró que la evidencia disponible no apoyaba
la teoría de que la vacuna triple vírica causase el
autismo o trastornos relacionados. La declaración de la
política de la AAP aparece en la edición de mayo de la
revista Pediatrics
(Halsey y colegas 2001).
En 1999, Taylor y sus colegas publicaron un estudio
(Taylor y colegas 1999)
que refutaba el supuesto vínculo entre el autismo y
la vacuna triple vírica sugerido en el estudio de
Wakefield. El estudio de Taylor examinaba todas las
causas conocidas de los trastornos del espectro autista
en niños que vivían en ciertos distritos de Londres y
que habían nacido en o después de 1979. Los
investigadores compaginaron a los pacientes con
trastornos del espectro autista con un registro
independiente de vacunas. Los resultados de este estudio
demostraron que:
• El número de casos de trastornos del espectro autista
ha aumentado continuamente desde 1979, pero no ha habido
un aumento sostenido en el número de casos después que
los doctores empezaron a utilizar la vacuna triple
vírica en 1988.
• Los niños mostraron síntomas de trastornos del
espectro autista y fueron diagnosticados con trastornos
del espectro autista a la misma edad, no habiendo
diferencia si fueron vacunados antes o después de los 18
meses de edad. Este hallazgo es importante porque si la
vacuna triple vírica causase los trastornos del espectro
autista, aquellos niños que fueron vacunados a una edad
más temprana manifestarían los síntomas antes.
• A la edad de dos años, la cobertura de la inoculación
(el numero de niños vacunados) entre los niños con
trastornos del espectro autista era casi la misma que la
cobertura de inoculación para niños de la misma edad que
no tenían trastornos del espectro autista en toda la
región. Si la vacuna triple vírica y los trastornos del
espectro autista tuviesen un vínculo, entonces un número
mayor de niños vacunados en la región tendría trastornos
del espectro autista.
• No había más probabilidad que surgieran las primeras
señales de comportamiento autístico o el primer
diagnóstico de trastorno del espectro autista después de
la vacuna triple vírica que en otros períodos de tiempo.
También en 1999, el “Committee on Safety of Medicine”
(Comité sobre la Seguridad de la Medicina) del Reino
Unido examinó cientos de informes recolectados por
abogados de pacientes con autismo y trastornos similares
en que las familias informaron que los pacientes los
desarrollaron después de recibir la vacuna triple vírica
o la vacuna combinada para el sarampión y la rubéola.
Después de una revisión sistemática estandarizada de la
información sobre los casos, el Comité encontró que los
datos no apoyaban la existencia de ningún vínculo entre
las vacunas y el autismo. Basándose en la evidencia, el
Comité concluyó que no había causa para preocuparse de
la seguridad de la vacuna triple vírica o de la doble
combinada de sarampión y rubéola (Medicines
Commission Agency 1999 [Agencia de la
Comisión de Medicamentos 1999]).
Un estudio realizado en Suecia en 1998 también demostró
que no había evidencia de una conexión entre la vacuna
triple vírica y el autismo. El estudio comparó el número
de casos de autismo en niños de dos ciudades suecas
antes de 1982, año en que los médicos locales comenzaron
a usar la vacuna triple vírica, y después de 1982. Los
resultados demostraron que no había diferencia en la
tasa del autismo entre los dos grupos de niños de ambas
ciudades. (Gillberg
& Heijbel 1998).
Otro estudio realizado en Inglaterra en 1997 examinó
cualquier vínculo posible entre la vacuna del sarampión
(un componente de la vacuna triple vírica) y los
diferentes problemas que resultan del daño al sistema
nervioso, como problemas de aprendizaje o de conducta.
Estos investigadores no encontraron prueba de que la
vacuna del sarampión estuviese de alguna manera ligada a
un daño a largo plazo del sistema nervioso (Miller
y colegas 1997).
Para más información sobre vacunas comuníquese con su
Secretaría o Ministerio de Salud encargado del Programa
de Vacunación Nacional.
Modificado de El Autismo y
la Vacuna Triple Vírica (MMR). NIH Pub. No. 01-4963(S)
abril 2002.. Instituto Nacional de Salud Infantil y
Desarrollo Humano. http://www.nichd.nih.gov/publications/pubs/autism/espanol/mmr/index.htm
Artículo Publicado el:
12/09/2005
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