Resistencia
o negativa a la hora de ir a la cama
¿Qué es la resistencia o negativa a la hora de ir a
la cama?
Este folleto es para los niños que tienen más de 2 años
de edad y que duermen en una cama (y no una cuna). Estos
niños se niegan a acostarse o a permanecer en su
habitación. A menudo se duermen mientras ven la
televisión con uno de los padres, o bien duermen en la
cama de los padres. En una forma más leve de negativa de
irse a dormir, un niño permanece en su habitación pero
retarda la hora de acostarse con una pregunta tras otra,
demandas irrazonables, protestas, llanto o rabietas. A
menudo estos niños están fatigados por la mañana, y hay
que despertarlos cuando es hora de levantarse.
¿Qué lo causa?
El niño que de vez en cuando va hasta la cama de los
padres si está atemorizado o no se siente bien debe ser
apoyado en estas ocasiones. Sin embargo, el niño que
pospone la hora de acostarse o que trata de compartir la
cama de los padres todas las noches se está aprovechando
del buen carácter de ellos. Está tratando de poner a
prueba los límites de forma no razonable. No son
temores.
¿Cómo puedo solucionar la negativa a irse a la cama?
Estas recomendaciones son para los niños que son
manipuladores a la hora de acostarse, y no los que
tengan miedo.
Aclare lo que es un buen
comportamiento al dormir.
Diga a su hijo lo que quiere que haga: A la hora de
ir a dormir, un niño que se porta bien se queda en la
cama y no grita. Durante la noche, un niño que se porta
bien no sale de la cama ni despierta a los padres a
menos que sea una emergencia. Un niño que se porta bien
recibe una calcomanía y un desayuno muy especial. Un
niño que se porta mal pierde algún privilegio del
siguiente día (por ejemplo, la tele o el uso del juguete
favorito).
Inicie la noche con un ritual
agradable para acostarse.
Tenga una rutina para acostarse que sea agradable y
predecible. La mayoría de los rituales para acostarse
duran unos 30 minutos y pueden incluir un baño,
cepillarse los dientes, leer cuentos, platicar acerca
del siguiente día, rezar, y otras interacciones que
relajen al niño. Trate de mantener la misma costumbre
todas las noches, ya que la familiaridad tranquiliza a
los niños. Trate de que ambos padres tome su turno en la
creación de esta experiencia especial. Nunca cancele
este ritual por una mala conducta en algún momento del
día. Antes de dar el último abrazo y beso y de salir de
la habitación, pregúntele: "¿Necesitas alguna otra
cosa?" Luego sálgase y no regrese. Es muy importante que
no esté con el niño al momento de que se quede dormido.
Si lo hace así, su niño necesitará que usted esté
presente cada vez que se despierte espontáneamente en la
noche.
Si su hijo tiene miedo, dígale que irá a verlo cada 15
minutos (en vez de que él lo venga a ver a usted).
Cuando vaya a verlo, dígale que se está portando muy
bien quedándose callado. Deje la habitación a los 15
segundos. En una de esas visitas encontrará que ya se ha
dormido.
Establezca como regla que el
niño no puede dejar su habitación por la noche.
Haga cumplir la regla de que una vez que su hijo
esté en su habitación, no puede salir de ese cuarto
hasta la mañana, excepto para ir al baño. Su hijo
necesita aprender a dormirse solo en su propia cama
durante las siestas y por la noche. No se quede en el
cuarto hasta que el niño se acueste o se duerma.
Establezca una hora fija para acostarse y haga que sea
observada. Obviamente, este cambio no se logrará sin
algún llanto o gritos en las primeras noches.
Si su hijo ha estado durmiendo con ustedes, dígale:
"Desde esta noche, dormiremos en camas separadas. Tú
tienes tu cuarto y nosotros tenemos el nuestro. Ya
tienes edad suficiente para dormir solo".
No preste atención a las
preguntas y demandas.
No preste atención a las preguntas constantes
o las demandas que su hijo le haga desde su habitación,
y no se ponga a conversar con él. Toda pregunta o
demanda debe ser hecha antes de la hora de dormir. Antes
de darle el último abrazo del día y salir de la
habitación de su hijo, pregúntele: "¿Necesitas alguna
otra cosa?" Luego, no regrese a la habitación a menos
que piense que el niño está enfermo. Si su hijo dice que
tiene que ir al baño, dígale que se vaya solo. Si su
hijo dice que se le han caído las mantas, prométale que
lo cubrirá después de que se duerma. (Generalmente lo
encontrará bien cubierto.)
Cierre la puerta de la
habitación si el niño grita.
Dígale a su hijo que volverá a abrir la
puerta cuando él deje de gritar. Si golpea la puerta,
usted puede abrirla después de 1 ó 2 minutos y sugerirle
que vuelva a la cama y deje de gritar. Si no lo hace,
vuelva a cerrar la puerta. Si continúan los gritos o los
golpes en la puerta, abra la puerta aproximadamente cada
15 minutos y recuérdele a su hijo que si se calla, la
puerta puede permanecer abierta. En estas ocasiones,
nunca le hable por más de 30 segundos. Aunque tal vez no
le guste cerrar la puerta, no tiene muchas opciones.
Tranquilícese con la seguridad que si su hijo tiene más
de 2 años y si no tiene temores de separación durante el
día, es bastante razonable proceder de esta manera.
Si su hijo sale de su
habitación, ciérrele la puerta.
Si su hijo sale de la habitación, hágalo
volver a su cama inmediatamente. Evite los regaños y
omita el abrazo y el beso. Establezca un buen contacto
visual y recuérdele otra vez que no debe salir de su
habitación durante la noche. Adviértale que si sale otra
vez, usted tendrá que cerrar la puerta. Si sale, cierre
la puerta. Dígale: "Con mucho gusto abriré la puerta tan
pronto como estés en tu cama". Si su hijo le dice que
está en la cama, abra la puerta. Si grita, abra la
puerta cada 15 minutos, sólo lo suficiente para
preguntarle a su hijo si ya está en la cama.
Cierre la puerta con llave o
ponga una barrera en la puerta de la habitación si su
hijo sale varias veces.
Si su hijo es muy insistente y sigue saliendo
de su habitación, puede ponerle una barrera frente a la
puerta, como por ejemplo una cancela portátil. También
puede colocar una media puerta o una plancha de madera
terciada. Asegúrele que abrirá la puerta apenas se quede
dormido. Además, todas las noches déle una oportunidad
de que se duerma con la puerta abierta. (Precaución: si
su hijo tiene miedo a dormirse, no le cierre la puerta.
Quizás sería bueno que reciba ayuda psicológica). Si su
hijo se puede hacer daño a sí mismo o a los demás, es
posible que tenga que dejar la puerta cerrada con un
cerrojo a botón. Aunque esta medida parezca extrema,
puede ser indispensable para proteger a los niños
menores de 5 años que andan por la casa durante la noche
sin comprender los peligros tales como el fuego, el agua
caliente, los cuchillos o salir a la calle.
Mande a su hijo de vuelta a su
cuarto si viene a la cama de los padres durante la
noche.
Ordénele firmemente que vuelva a su propia
cama. Si no se mueve, llévelo de vuelta sin ninguna
demostración de afecto o conversación agradable. Si su
hijo trata otra vez de salir de su cuarto, cierre
temporalmente la puerta. Si usted tiene el sueño pesado,
considere el uso de algún dispositivo de aviso que la
despierte si su hijo entra en su habitación (tal como
una silla colocada contra la puerta o una campanilla de
sonido fuerte colgada en la perilla de la puerta).
Algunos padres mantienen la puerta de su habitación
cerrada con llave.
Recuérdele a su hijo que no es cortés interrumpir el
sueño de otras personas. Dígale que si se despierta de
noche y no puede volver a dormirse, puede mirar algún
libro o jugar en silencio en su propio cuarto, pero no
debe molestarla a usted.
Si le despierta en la noche con
gritos o insistencias, vaya brevemente a su cuarto.
Asegúrele que está seguro. Si necesita que le
acomoden las cobijas, ayúdele a acomodarlas. Luego salga
de la habitación. Al siguiente día enséñele la manera de
resolver de manera independiente cualquier queja que
pueda tener durante la noche. (Recuérdele a su hijo que
no es cortés despertar a la gente en la noche. Dígale
que si se despierta de noche y no puede volver a
dormirse, puede leer o jugar en silencio en su propio
cuarto).
Cómo ayudar a los hermanos que
duermen en la misma habitación.
Si los gritos a la hora de acostarse
despiertan al hermano que duerme en la misma habitación,
haga que éste duerma en otro cuarto hasta que el
comportamiento del otro niño haya mejorado. Dígale al
niño que tiene el problema del sueño que su hermano no
puede regresar hasta que él permanezca en su cuarto sin
gritar durante 3 noches consecutivas. Si usted no
dispone de otro cuarto, haga que el hermano duerma
temporalmente en la misma habitación que usted.
Despierte al niño cada mañana a
la hora de costumbre.
Aunque haya resistido dormir a la hora debida
y se haya dormido tarde, despiértelo a la hora de
costumbre. Así se sentirá cansado más temprano la
siguiente noche.
Aplace la hora de ir a dormir
si quiere minimizar el llanto a la hora de acostarse.
Mientras más tarde sea la hora de dormir, más
cansado estará el niño y menos resistencia va a
presentar. Para la mayoría de los niños, los padres
pueden establecer la hora de dormir. Para los niños que
son muy tercos y lloran mucho, puede fijar la hora de
dormir a las 10 p.m. (o cuando el niño se duerma de
manera natural). Si la hora de dormir es 10 p.m., avance
la hora de dormir 15 minutos cada semana. Para los niños
que no saben leer la hora, puede lograr gradualmente (en
unas 8 semanas) una hora de dormir a las 8 p.m. con
mucho menos rabietas. Sin embargo, no permita que el
niño se quede dormido hasta tarde en la mañana, o no
podrá adelantar la hora de dormir.
¿Cuándo debo llamar al profesional médico de mi hijo?
Llame durante horas de oficina si:
- Su hijo no está durmiendo bien después que usted ha
probado este programa durante 2 semanas.
- Su hijo tiene mucho miedo.
- Su hijo tiene muchas pesadillas.
- Su hijo también tiene varios problemas de disciplina
durante el día.
- Usted tiene otras preguntas o inquietudes.
Adaptado de “Your Child’s Health”, Schmitt, M.D. Bantam
Books B.D.
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Artículo Publicado el:
25/07/2005
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