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Los niños y las
mudanzas
¿Puede ocasionar algún problema a mi hijo si nos
mudamos?
El mudarse a un distrito nuevo puede ser una
de las experiencias de mayor estrés para la familia. Las
mudanzas frecuentes, o aún una sola mudanza, pueden ser
especialmente difíciles para un niño o un adolescente.
Los estudios demuestran que es posible que los niños que
se mudan con frecuencia tengan problemas en la escuela.
Las mudanzas son aún más difíciles si están acompañadas
por otros cambios significativos en la vida del niño,
tales como la muerte, el divorcio, la pérdida del
ingreso familiar, o la necesidad de un cambio de
escuela.
La mudanza interrumpe las amistades. A un niño nuevo en
una escuela, al principio le puede parecer que todos los
demás tienen un amigo preferido o que otros tienen sus
grupitos de amigos selectos. El niño tiene que adaptarse
a un horario y currículo nuevo y en ciertas clases o
cursos se puede encontrar más adelantado o más atrasado
que los otros. Esta situación puede causarle estrés,
ansiedad y aburrimiento.
Los niños en edad de kindergarten o de primer grado son
particularmente vulnerables a una mudanza de la familia
porque en su proceso de desarrollo ellos están en la
etapa de separarse de sus padres, de ajustarse a nuevas
figuras de autoridad y relaciones sociales.
En general, mientras mayor es el niño, más difícil se le
hará el mudarse porque su grupo de amigos tiene una gran
importancia para él/ella. Los pre-adolescentes y los
adolescentes protestarán repetidamente de la mudanza y
pedirán permiso para quedarse en su pueblo natal con la
familia de un amigo.
Los niños que parecen estar deprimidos por una mudanza
podrían estar reaccionando más al estrés que
experimentan que a la relocalización.
Algunas veces uno de los padres está en contra de la
mudanza y los niños lo captan y reaccionan a la
discordia familiar.
¿Qué debo hacer para que mi
hijo no tenga problemas en la mudanza?
Para hacer que la mudanza se le haga más
fácil a los niños y a los padres, se pueden seguir los
siguientes pasos:
• Explicarle claramente a los niños por qué es necesario
el mudarse.
• Familiarizar al niño lo mejor posible con el área
nueva, ya sea mediante mapas, fotografías o usando el
periódico diario.
• Describir las ventajas de la nueva localización de
manera que el niño pueda apreciar factores como lagos,
montañas o un parque de diversiones.
• Si un hijo o hija está en su último año de secundaria,
considere la posibilidad de permitirle quedarse con una
familia de confianza hasta que termine el año escolar.
Permita que los niños participen en el diseño o
decoración y amueblado de sus cuartos.
Ayude a los niños a mantenerse en contacto con los
amigos de los vecindarios anteriores mediante llamadas
telefónicas, cartas, e-mail y visitas personales.
¿Qué debo hacer si mi hijo no
acepta mudarse?
Si el niño demuestra señales persistentes de
depresión o de tensión, los padres pueden pedirle a su
pediatra, que los refiera a un psiquiatra de niños y
adolescentes, quien podrá evaluar y tratar los problemas
emocionales que puedan estar afectando al niño como
resultado del estrés y también. Los niños y las
mudanzas, ayudar para que los padres aprendan cómo hacer
que la transición y la nueva experiencia se haga más
fácil para toda la familia.
Mientras más frecuentemente se mude la familia, más
importante es la estabilidad interna de la familia. Con
la atención adecuada de los padres y con ayuda
profesional, de ser ésta necesaria, la mudanza puede
resultar en una experiencia positiva de crecimiento para
los niños, conducente a un aumento en la confianza
propia y en la habilidad de relacionarse con otras
personas.
Modificado de la American Academy of Child and
Adolescent Psychiatry. 2005
Artículo Publicado el:
11/04/2005
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