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El humo Pasivo
¿Qué
es el humo pasivo?
Los niños que viven en la misma casa con gente que
fuma están expuestos al humo de cigarros. Por eso se
llaman "fumadores pasivos".
Este humo tiene dos orígenes: humo de segunda mano, y
humo lateral. El humo de segunda mano es el humo
expirado por el fumador. El humo lateral es la corriente
de humo que se desprende del cigarro encendido. La mayor
parte del humo en un cuarto es el producido por la
corriente de humo lateral. El humo lateral tiene 2 ó 3
veces más productos químicos dañinos que el humo de
segunda mano, porque no pasa por el filtro del cigarro.
En el peor de los casos, cuando un niño está en un
cuarto lleno de humo con varias personas fumando durante
una hora, inspira tantos productos químicos dañinos como
si hubiera fumado 10 ó más cigarros.
En general, los hijos de madres que fuman absorben más
humo en sus cuerpos que los hijos de padres fumadores,
porque pasan más tiempo con sus madres. Los niños que se
amamantan con una madre fumadora corren un riesgo más
alto, porque los productos químicos del cigarro se
absorben en la leche de la madre, además de estar en el
aire circundante.
¿Cómo daña al niño el humo pasivo del cigarro?
Los niños que viven en una casa donde hay alguien que
fuma tienen más infecciones respiratorias. Sus síntomas
son también más severos y duran más que los de los niños
que viven en una casa sin fumadores.
El efecto del humo pasivo es peor durante los primeros 5
años de vida, cuando los niños están con sus padres la
mayor parte del tiempo. Cuanto más tiempo estén los
fumadores en su casa, y cuanto más fumen, más graves
serán los síntomas en el niño.
El efecto del humo pasivo es particularmente peligroso
en niños que sufren de asma. La exposición al humo causa
ataques de asma más severos, más visitas a la sala de
emergencia y más internaciones hospitalarias. Además,
estos niños tienen menos probabilidad de superar el asma
cuando crezcan.
Los siguientes problemas médicos se agravan por el humo
pasivo:
• pulmonía
• tos o bronquitis
• crup o laringitis
• jadeos o bronquiolitis
• ataques de asma
• gripe (influenza)
• infecciones de oído
• resfriados o infecciones de las vías respiratorias
superiores
• infecciones de los senos nasales
• dolores de garganta
• irritación de los ojos
• muerte súbita (SIDS, en inglés)
• ausentismo escolar causado por enfermedad.
¿Cómo puedo proteger a mi hijo de los efectos del
humo pasivo?
• Deje de fumar.
Usted puede dejar de fumar si busca ayuda. Anótese en
una clase o programa para dejar de fumar. Si quiere que
su niño no fume cuando sea grande, déle el ejemplo y
deje de fumar.
Si está embarazada, dejar de fumar es más importante
aún. El bebé aún no nacido de una madre fumadora corre
un riesgo dos veces mayor de nacer prematuro o tener
complicaciones al nacer. También es importante que no
fume cuando esté amamantando, porque los productos
químicos dañinos del humo se pueden absorber en la leche
materna.
• Nunca fume dentro de su casa.
Algunos padres tienen gran dificultad para dejar de
fumar, pero todos pueden cambiar sus hábitos de fumar.
Fume solamente cuando no esté en su casa. Si tiene que
fumar cuando está en su casa, hágalo solamente en el
garaje o en el corredor.
Si tiene que fumar dentro de su casa, designe un cuarto
para fumar. Mantenga cerrada la puerta de ese cuarto y
abra una ventana de vez en cuando para que entre aire
fresco. Póngase una camisa sobre la ropa que viste
mientras esté en el cuarto, para que su vestimenta no
absorba el humo. No deje nunca que su niño vaya a ese
cuarto. No fume en otras partes de la casa. Los
invitados sólo deben fumar en ese cuarto.
• No fume nunca cuando esté cerca de su niño.
Si no puede limitar el uso del cigarro a un solo cuarto,
por lo menos no fume cuando tenga a su niño en brazos.
Nunca fume en un carro cuando su niño sea un pasajero.
No fume nunca cuando esté alimentando o dándole un baño
a su niño. No fume nunca en el cuarto del niño. Si toma
estas precauciones reducirá la exposición del niño al
humo y lo protegerá contra quemaduras de cigarro. Estas
medidas, si bien modestas, ayudarán a su hijo hasta
cierto punto.
• No deje que su niño esté cerca de una persona que
fuma.
Cuando esté buscando centros de atención infantil o
niñeras, pregunte si fuman. Si su niño tiene asma, es
crucial tomar esta precaución.
Artículo Publicado el:
28/12/2004
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Adaptado de “Your Child’s
Health”, Schmitt, M.D. Bantam Books B.D.
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