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¿Pueden nuestros hijos tener algún
problema psiquiátrico?
De acuerdo con Salud Mental: Un Informe del Cirujano
General (1999), 1 de cada 5 niños americanos ha de
experimentar signos o síntomas de un trastorno
psiquiátrico durante el curso del año. Sin embargo, sólo
1 de cada 5 de esos niños está recibiendo el tratamiento
apropiado.
¿Qué debemos hacer para ayudar
a nuestros hijos?
Cuando los padres o los maestros sospechan que un niño
pueda tener problemas emocionales, ellos deben de buscar
una evaluación comprensiva llevada a cabo por un
profesional de la salud mental, adiestrado
específicamente para trabajar con niños y adolescentes.
¿Qué signos puede mostrar mi
hijo?
Los signos y los síntomas de los problemas emocionales
en los niños y los adolescentes pueden incluir:
• Problemas escolares
• Peleas frecuentes
• Problemas para dormir
• Tristeza
• Pensamientos sobre el suicidio o el irse del hogar
• Robar o mentir
• Cambios en el humor
• Prender fuegos
• Pensamientos obsesivos o comportamiento compulsivo
• Pérdida o ganancia excesiva de peso
• Pensamientos turbulentos o perturbantes
• Uso de las drogas o del alcohol
• Retraimiento o aislamiento
• Herir o matar animales
• Comportamiento peligroso o autodestructivo
• Problemas prestando atención
• Ansiedad o preocupaciones frecuentes.
Los padres deben de involucrarse directamente y hacer
muchas preguntas. Es importante que estén seguros de que
entienden los resultados de la evaluación, el
diagnóstico de su hijo y la gama completa de opciones
para el tratamiento. Si los padres no se sienten cómodos
con un clínico en particular, la opción de tratamiento o
están confusos acerca de recomendaciones específicas,
ellos deben de considerar una segunda opinión.
Usted también puede tener que abogar para que su hijo
sea visto a tiempo por el clínico más apropiado. El
involucrarse y el respaldo paterno continuo son
esenciales para el éxito total del tratamiento.
Dependiendo de la naturaleza de los problemas de su
hijo, puede que sea importante el involucrar a la
escuela, a agencias de la comunidad y/o al sistema de
justicia juvenil. Además, puede que sea de ayuda el
aprender cómo conseguir otros servicios de respaldo
tales como ayuda fuera del hogar , el desarrollar
destrezas en los padres o programas basados en el hogar.
Los grupos locales que abogan pueden también proveer
información valiosa, experiencia y respaldo para los
padres.
Aunque los problemas emocionales serios son comunes en
la niñez y en la adolescencia, ellos son también muy
tratables. Promoviendo por la identificación temprana,
evaluación comprensiva e intervención apropiada, los
padres pueden cerciorarse de que sus niños obtengan la
ayuda que ellos necesitan y pueden así reducir el riesgo
de dificultades emocionales a largo plazo.
Modificado de la American
Academy of Child and Adolescent Psychiatry. 2005
Artículo
Publicado el: 27/01/2005
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